Cuando tenía poco más de un año mi abuela Anita me tejió con este telar un ponchito.
Más tarde, mi lugar preferido de juegos era bajo ese mismo telar al que consideraba mi casita. Pasaron los años y ella siguió tejiendo para nietos y bisnietos, mantas que aun estamos usando. Luego ella dejó de tejer y nosotros de jugar pero el telar siempre estuvo en su sitio. Hace algunos años mi hermana Ana María lo recuperó para mí y desde entonces, con el mismo cariño que mi abuela (que hace mucho nos dejó) comencé a tejer primero para la familia y ahora para todo al que le gusten los tejidos artesanales, siempre respetando gustos en cuanto a texturas y colores y haciendo prendas únicas. Por eso te invito a que te comuniques con nosotras, sin compromiso, para consultarnos o darnos tu opinión a: eltelardeanita@yahoo.es
Hoy, por suerte, la historia se repite con mis nietos y sobrinos.
Con afecto, Virginia
Santa Fe, Argentina






















